La finalidad de la vida es la supervivencia y podemos añadir la de conciencia.

Así nos fijamos propósitos concretos que se orientan a generar experiencias para conservar la vida. Así nos mueven creencias inconscientes que nos dictan cuál es la mejor respuesta. Podemos tener problemas económicos por que tener dinero mató a un familiar, tener problemas de salud para que otro nos cuide. El darnos cuenta de ello desanuda esa respuesta automática y nos permite nuevas respuestas.

Darnos cuenta de estos dos lenguajes consciente e inconsciente orientados a la supervivencia nos da una perspectiva, una distancia que nos muestra el trasfondo de lo que ocurre, y ahí añadimos la conciencia como finalidad de la vida.

La negación, la justificación y la proyección son interferencias para darnos cuenta qué nos esta sucediendo, al no asumir nuestra implicación consciente e inconsciente, de modo personal y de modo colectivo.